Usted aseveró en entrevista televisiva que las farmacias meten las manos en los bolsillos de los pacientes. Primero que todo señor diputado, su afirmación denota un profundo desprecio por el trabajo desarrollado por más de 1.500 farmacias pymes independientes en este país.

Quizá por ello, no le parezca ni siquiera necesario plantear en su discurso político, ni soñar en algún plan o medida de “aceleración económica”, el desarrollo de este sector como mecanismo anti concentración de mercado. Usted, claro, apuesta por los almacenes y supermercados como reguladores del precio y garantes de acceso a medicamentos en zonas aisladas o sin farmacias.

Permítame detenerme en dos de sus argumentos. El acceso y el alto precios de los medicamentos.

A diferencia de lo que usted plantea, creemos que en zonas aisladas donde el número de farmacias por habitantes es bajo, o en aquellas comunas donde no hay una, el Estado tiene la obligación de proveer a través de su red de salud acceso a medicamentos.

No puede pretender el Presidente Sebastián Piñera, y sus ministros, que un almacén cumpla ese rol y menos hacer creer a la gente de dichas comunas que finalmente tendrán acceso a medicamentos para sanar enfermedades crónicas o graves. Parece a lo menos injusto e irresponsable que el Gobierno les diga que un Ok Market será su centro de Salud en adelante, como la gran solución de los ideólogos de la Moneda.

Resulta altamente preocupante que lo que subyace en el fondo de esta indicación sea  impulsar un mayor autoconsumo de fármacos OTC por parte de la población tratando al medicamento como un bien de consumo pese a tener riesgos sanitarios para quienes los consumen, más teniendo a la vista las altas tasas de intoxicación por automedicación. 

En relación a los altos precios, los laboratorios internacionales imponen a la red de dispensación farmacéutica chilena precios de venta abusivos 10 o 15 veces más caros que a otros países. Esto sí impacta fuertemente la economía familiar y en algunos casos también al Estado.

Dígame, cómo explica usted de cara a los chilenos que el Laboratorio Pfizer venda a nuestras farmacias el medicamento depo prodasone 150 mg a $33.742 (iva incluido) y que el mismo medicamento en España, las farmacias lo puedan vender a $2.000 pesos aprox.  O que el Laboratorio Ferrer nos venda el medicamento daflon  a $ 43.857 (iva incluido) y el mismo en Bélgica, pueda ser vendido en las farmacias a $5.500 pesos.

Sin ir más lejos, le doy el caso de la leflunomida  20 mg. Las farmacias independientes lo compramos a los laboratorios a $59.500 (iva incluido) y Cenabast  a $1.700.  El medicamento azulfidine 500 mg le cuesta a nuestras farmacias $83.000 (iva incluido)  y Cenabast lo adquiere a $5.000.

Diputado, estos ejemplos no son casos aislados. Podemos enviarle un listado con un centenar de éstos. Le pregunto ahora ¿quién mete la mano al bolsillo de los chilenos? A estas alturas la negligencia en la implementación de una política nacional de medicamentos por parte del Gobierno, lo hace cómplice de este abuso.

Una política concreta para la disminución de precios sería que Cenabast negocie precios y venda directamente a las farmacias independientes para beneficio de todos, y no solo del sector público y en ese mismo momento podríamos bajar no un 20% sino que en algunos casos hasta un 1.000%.

En relación a impulsar una mayor competencia en el mercado de fármacos OTC para bajar los precios, podemos decirle estimado diputado, que en ese segmento no hay un problema de precios.  Según todos los estudios, estos medicamentos de carácter prescindible tienen en Chile los valores más bajos de la región.

El problema está en los medicamentos del segmento ético (los que sí requieren receta) que constituyen más de 60% del mercado tanto en unidades como en valor, y que los pacientes no pueden dejar de consumir.

Con la venta de fármacos OTC fuera de las farmacias no bajarán los precios de los medicamentos. Con ello los llamados a desarrollar políticas públicas en Salud solo ponen en crisis a la red nacional de dispensación farmacéutica independiente que da garantías de acceso profesional y seguro a la totalidad de los  fármacos en donde realmente se favorece y beneficia a los pacientes.

Aquí los únicos que se llenarán los bolsillos a costa de la Salud Pública chilena son los grandes del retail. En tanto, los laboratorios internacionales continuarán determinando cuánto pagamos por seguir sanos y vivos.

Héctor Rojas Piccardo, Presidente de Farmacias Independientes AFFI Chile A.G

2 Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here