En nuestro país solo poseen bajos precios los medicamentos genéricos, sin embargo estos, o se están discontinuando o bien han subido sus precios, debido a la obligación de cumplir con la bioequivalencia.

Efectuar la bioequivalencia “In Vivo” posee en Chile un costo no menor a $110.000.000 por fármaco.

Esto ha llevado a que se hayan discontinuado muchos medicamentos genéricos esenciales, como por ejemplo Colchicina, Nitroglicerina, Propiltiuracilo, Sulfadiazina, etc.

Este número de faltas aumentará, pues el Ministerio de Salud ha publicado una relación de más o menos 200 medicamentos que requerirán de B.E. en un futuro próximo.

La exigencia de bioequivalencia no garantiza efectivamente la “calidad, eficacia y seguridad de los medicamentos”. Sí es posible que la garantice para los lotes que se utilizaron en los estudios, pero ¿alguien puede garantizar efectivamente que los lotes elaborados posteriormente la cumplan?

Esto sólo es posible de garantizar con el trabajo del Instituto de Salud Pública, muestreando y analizando los fármacos que lleguen al país, así como además con el estricto cumplimiento de la farmacovigilancia.

La bioequivalencia sólo trae implícito un aumento en los precios y un desabastecimiento en muchos medicamentos.

Esta y otras barreras sólo parecen proteger a las empresas farmacéuticas multinacionales establecidas en Chile, quiénes cada vez podrían ver menos competidores en el mercado chileno, pudiendo así continuar abusando en extremo con el precio de sus medicamentos, condenando con ello a muerte a miles de enfermos que hoy no pueden acceder a sus tratamiento por el elevado costo de sus medicamentos.

El “Poderoso Caballero Don Dinero” silencia la verdad, pero en el caso de los medicamentos ha cobrado la vida de muchísimos enfermos.

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