La ley de Fármacos I y ahora el Proyecto de Ley de Fármacos II,  han sido diseñadas desde su origen para beneficiar a los grandes laboratorios de marca,  la primera ha sido un éxito rotundo para estos, porque los precios de los medicamentos no han bajado y los Laboratorios protegidos siguen teniendo utilidades en nuestro país, muy superiores a las que mantienen en el resto del mundo. Así las cosas, en marzo de este año, el proyecto Fármacos II estará a punto de terminar su tramitación en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y debemos agradecer  a aquellos miembros de esta Comisión que han hecho esfuerzos por beneficiar a los pacientes y ponerle, de una buena vez, el cascabel al gato.

Lamentablemente el Gobierno, en este fallido intento de bajar el precio de los medicamentos que la gente necesita en forma indispensable, está cegado por la venta de medicamentos sin receta en góndolas de supermercados, dejando en último lugar el interés de los pacientes. Así, no respaldó la eliminación del IVA en los medicamentos y ninguna indicación referida a la responsabilidad de los laboratorios en el alto costo a  que nos venden a las Farmacias los medicamentos de marca en Chile comparado incluso con nuestra región.

Dejando de lado los intereses económicos, la mayoría de los honorables miembros de la Comisión de Salud de la Cámara rechazaron la venta de medicamentos sin receta en supermercados porque saben que éstos medicamentos enmascaran los síntomas de las enfermedades y, sin la asesoría experta de un profesional médico, químico farmacéutico o auxiliar, las personas van empeorando progresivamente sus cuadros hasta que, finalmente, deben hospitalizarse.

Estas hospitalizaciones generan importantes gastos para los países que han implementado esta medida. Es el caso de Argentina que rápidamente pudo reversar la autorización que dio al comercio, y de Estados Unidos, donde el Presidente Obama, no pudiendo echar pie atrás a esta forma de venta por los intereses creados por décadas, opto por exigir receta médica a los contribuyentes que anualmente piden devolución de impuestos por la compra de medicamentos sin receta.

La estrategia del Gobierno y el impresionante despliegue que ha tenido para intentar la aprobación de la venta de medicamentos sin receta en supermercados ha tenido el costo de imponer al Proyecto una mayor velocidad y poca atención en su tramitación, lo que ha permitido – al igual que el proyecto de ley Pro consumidor a través del ministerio de economía que incluye la venta de medicamentos on line –hasta ahora que  el gato siga sin cascabel.

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