Una investigación periodística reveló la venta de medicamentos sin autorización sanitaria en malls chinos en Chile, situación que fue denunciada por el Colegio de Químicos Farmacéuticos, encendiendo alertas por los riesgos que este comercio informal representa para la salud pública.
El reportaje evidenció la comercialización de productos farmacéuticos sin registro sanitario, con etiquetado en idioma chino y sin instrucciones claras en español, lo que impide verificar su composición, origen y condiciones de seguridad para los consumidores.
Expertos advierten que este tipo de medicamentos puede contener ingredientes no declarados, dosis incorrectas o ser productos falsificados, exponiendo a la población a efectos adversos graves. La falta de información comprensible agrava el riesgo, ya que los consumidores no pueden identificar contraindicaciones, interacciones ni efectos secundarios.
Llamado de las farmacias independientes a fiscalizar el mercado ilegal
Desde las farmacias independientes, agrupadas en la Asociación de Farmacias Independientes de Chile (AFFI), se hizo un llamado explícito a las autoridades a fiscalizar de manera efectiva el mercado ilegal de medicamentos, señalando que los esfuerzos actuales del Instituto de Salud Pública (ISP) se concentran mayoritariamente en el mercado legal, es decir, en farmacias debidamente autorizadas y reguladas.
Desde el gremio advierten que esta asimetría en la fiscalización debilita el sistema sanitario, ya que mientras las farmacias cumplen con exigencias regulatorias estrictas, el comercio informal continúa operando con bajos niveles de control y sanción efectiva.
El caso de los malls chinos revela un problema estructural más profundo: las vías de abastecimiento ilegal de medicamentos en Chile. Según advierten desde el sector farmacéutico, una de las principales fuentes de este mercado informal corresponde a importaciones masivas de medicamentos ilegales, que ingresan al país sin autorización sanitaria ni trazabilidad.
A esto se suma un entramado más amplio de irregularidades que empeora la situación del país, incluyendo la venta ilegal proveniente de droguerías sin autorización, farmacias ilegales, laboratorios que abastecen de forma irregular al mercado informal, además de robos de medicamentos que luego son desviados hacia circuitos de comercio no regulado.
Este conjunto de prácticas configura un mercado paralelo de alto riesgo, que no solo pone en peligro la salud de las personas, sino que también socava la confianza en el sistema sanitario, debilita la fiscalización estatal y favorece economías ilegales.
Desde AFFI insisten en que la venta de medicamentos fuera del sistema regulado no es un problema aislado, sino una amenaza creciente para la salud pública que requiere una estrategia integral de fiscalización, enfocada en el origen, la importación, la distribución y la venta final de estos productos.
Finalmente, reiteraron el llamado a la ciudadanía a adquirir medicamentos exclusivamente en establecimientos autorizados, verificar que cuenten con registro sanitario y etiquetado en español, y consultar siempre con profesionales de la salud antes de consumir cualquier fármaco.
































