En poco más de una década, Chile ha logrado una transformación histórica en el financiamiento de medicamentos, al reducir significativamente la carga económica que estos representan para los hogares. Según datos oficiales, la proporción del gasto de bolsillo destinada a fármacos bajó de 31 % en 2011 a 14 % en 2024, lo que equivale a una disminución del 54,8 % respecto del nivel inicial. En términos prácticos, hoy las familias chilenas destinan solo el 45 % de lo que gastaban hace trece años en medicamentos.
Este cambio responde a un aumento sostenido del financiamiento estatal en salud. Un estudio citado por la Universidad Andrés Bello, basado en cifras del Ministerio de Salud, revela que entre 2011 y 2024 el gasto total en medicamentos creció un 80 %. Sin embargo, al desagregar los datos, se observa que este monto incluye tanto la inversión pública como el gasto privado. En ese período, el gasto público —impulsado por el fortalecimiento del financiamiento estatal— aumentó un 263 %, mientras que el gasto privado —lo que las personas pagan directamente— solo subió un 19 %, incremento que se explica principalmente por la inflación acumulada, el envejecimiento de la población y la incorporación de terapias más costosas.
Además, la proporción del gasto de bolsillo en medicamentos respecto del gasto total en salud se redujo de 11 % a 5 % a nivel nacional, consolidando una tendencia que alivia la presión financiera sobre los hogares.
“Estos avances reflejan un sistema más solidario, donde el acceso a tratamientos depende cada vez menos de la capacidad de pago individual”, señaló la doctora Tania Herrera Martínez, jefa de la División de Planificación Sanitaria del Ministerio de Salud.
La autoridad destacó que esta disminución no solo representa un alivio económico, sino que también fortalece la continuidad de los tratamientos y mejora la calidad de vida de los pacientes, especialmente aquellos con enfermedades crónicas que antes destinaban una parte significativa de sus ingresos a terapias continuas.
Un referente regional
La experiencia chilena demuestra que las políticas públicas sostenidas y el aumento del financiamiento estatal pueden reducir drásticamente la carga económica de los medicamentos, acercando al país al estándar de cobertura universal promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Hoy, las familias chilenas destinan una fracción considerablemente menor de sus ingresos a medicamentos en comparación con la década pasada. El Estado ha asumido progresivamente una mayor proporción del gasto farmacéutico, disminuyendo la presión económica sobre los hogares y consolidando un modelo más equitativo y sostenible.
Fuentes: Minsal El Mostrador
































